domingo, 23 de marzo de 2025

8 M R.B.U.I.

  ¿ELIMINAR LA POBREZA O MANTENER LA GUERRA? 

Desde la PLATAFORMA RENTA BÁSICA UNIVERSAL DE CÓRDOBA 

Celebramos el 8M como respuesta organizada, plural y diversa de la ciudadanía, dentro del Movimiento Feminista, para defender derechos de las mujeres y de todas las personas no incluidas en el sistema binario de género, en el ámbito laboral, en el marco judicial, en el político, cultural y social. Consideramos que es necesario romper los estereotipos que nos encorsetan para dar paso a las personas con sus formas de vida, sus necesidades, sus deseos, sus aportaciones y sus sueños. Conjugar la atención a la diversidad con el bien común, de forma respetuosa y democrática, es el reto organizativo que hemos de hacer en Comunidad, participando activamente. Tengamos presentes la realidad de las migrantes, las jornaleras de la fresa y otros cultivos, las Kelly, las cuidadoras, las trabajadoras del sexo, etc. En definitiva, queremos DERECHOS PARA TODAS. En la Plataforma RBU defendemos una renta básica universal para todas las personas (de forma proporcional para niñas, niños, niñes y adolescentes), que asegure la cobertura de nuestras necesidades básicas, de forma individual y sea suficiente, por encima del umbral de la pobreza, para vivir con dignidad. Este 8M queremos poner el foco, en las limitaciones que tienen muchas de las personas, antes referenciadas, para llevar a cabo sus proyectos y decidir libremente cómo quieren vivir, si no tienen un empleo asegurado o están en precario o viven en la indigencia más absoluta (12,5 millones de personas en España- febrero de 2025- están en riesgo de pobreza, con carencia material social severa y/o baja intensidad en el empleo). La RBU eliminaría la pobreza al instante, sin costes burocráticos y sin esperas eternas, así como el estigma correspondiente de pobre. La feminización de la pobreza hace referencia a los obstáculos de carácter social, económico, judicial y cultural que actúan como elementos de opresión sobre las mujeres dando lugar a situaciones que empobrecen su calidad de vida. La RBU por sí sola no puede eliminar estas barreras, ni derribar al patriarcado establecido en las instituciones, en el mercado laboral y en nuestras mentes, pero sí puede horadar sus cimientos al garantizar nuestra existencia material, y si por ello, disponemos las mujeres y todas las personas, de más tiempo, más capacidad y mayor libertad para decir sobre nuestra vida y la de la comunidad, sobre nuestras luchas y los proyectos colectivos. Las estadísticas nos van confirmando año a año que la tasa de pobreza entre las mujeres, es mucho más alta que la de los hombres y no desaparece, aunque se hayan hecho resoluciones en la ONU y propuestas a los Estados, con la finalidad de acabar con la pobreza en todas sus formas y en todas partes y para todas las personas. El foco está puesto ahora en el 2030, como uno de los Objetivos de Desasrrollo del Milenio, según el plan acordado por la Asamblea General de la ONU (septiembre de 2015), donde los Estados miembros se comprometieron a lo siguiente: «Estamos resueltos a poner fin a la pobreza y el hambre en todo el mundo de aquí a 2030, a combatir las desigualdades dentro de los países y entre ellos, a construir sociedades pacíficas, justas e inclusivas, a proteger los derechos humanos y promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, y a garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales”. Diez años más tarde, y cuando faltan 5 para el 2030, nos encontramos con un panorama internacional que da miedo, que avanza poco en este sentido, y, sin embargo, camina hacia la militarización de los Estados, con decisiones que obligarán a recortar recursos sociales para invertir en armas con el fin de defendernos de posibles invasores. Esa plutocracia milmillonaria que gobierna en la supraestuctura en todo el mundo, juega a la guerra, aumenta sus beneficios con el negocio de armas y somete a los pueblos al miedo y a la dependencia de sus negocios militares. El presidente Sánchez se ha comprometido recientemente a doblar el gasto anual en defensa en los próximos 4 años (actualmente el 1,3% del PIB). Eso supondrá destinar 17.000€ millones más, a la cantidad ya presupuestada. ¿Qué va a pasar con el IMV o los compromisos de viviendas sociales, políticas de Igualdad o el pacto contra la Violencia de Género? 

LA PLATAFORMA RENTA BÁSICA UNIVERSAL DE CÓRDOBA NOS DECLARAMOS ANTIMILITARISTAS y exigimos que el presupuesto de la guerra sirva para erradicar la pobreza, las políticas de igualdad y alcanzar derechos para todas las personas. 

PLATAFORMA RENTA BÁSICA UNIVERSAL DE CÓRDOBA 8 DE MARZO DE 2025

miércoles, 5 de marzo de 2025

Caminando hacia el 8 M

 

Manifestación 

Asamblea Feminista de Córdoba Yerbabuena estará en la Manifestación el próximo 8 M a las 18 h en la Glorieta Cruz Roja con nuestras reivindicaciones y energías.

Ven y participa!!!


Caminando hacia el 8 M
















 

PRESENTACIÓN

 JORNADAS SOBRE TRABAJO SEXUAL.
ROMPAMOS EL ESTIGMA


El trabajo sexual es un fenómeno en el que el género es determinante y los sectores del trabajo sexual suelen estar organizados atendiendo a las jerarquías patriarcales, raciales, clasistas y nacionalistas imperantes. Mayoritariamente, quienes venden servicios sexuales suelen ser mujeres, y quienes los compran, hombres. Además, la sexualidad se estructura principalmente en función de los sistemas de género. De ahí que el trabajo sexual haya ocupado un lugar central en el feminismo.

La colaboración entre trabajadoras sexuales y feministas comienza en diferentes países en los años 70 del pasado siglo, en España a partir de los 80. En las Jornadas del feminismo autónomo celebradas en Madrid en el 93 cuyo lema era “JUNTAS Y A POR TODAS”, se presentó el colectivo Hetaira que dio voz a las trabajadoras sexuales para que se expresaran como sujeto político. Este colectivo ha sido fundamental porque, por primera vez, hizo posible que las prostitutas se convirtieran en sujeto político y en interlocutoras ante la sociedad de sus intereses: denunciando las violación fundamentalmente desde la perspectiva de dos posturas ideológicas polarizadas: sus intereses: denunciando las violaciones de sus derechos, que son DDHH, y desvelando la hipocresía social y del Estado, que tiene como consecuencia una estigmatización intencionada.

Tanto dentro de las Ciencias Sociales como en el feminismo oficial predomina una excesiva rigidez intelectual y un sesgo moralista que ignora la enorme heterogeneidad de situaciones y vivencias de las prostitutas. En consecuencia, se refuerzan los tópicos y se naturaliza la discriminación, se las victimiza y se les niega la capacidad de agencia.

A pesar de que las identidades y experiencias de las personas que ejercen el trabajo sexual son diversas (en función, entre otras cosas, del sexo, la orientación sexual, la identidad de género, la racialización, la ciudadanía, el origen socioeconómico, el mercado del trabajo sexual, y de la intersección entre estos elementos), el tema se ha debatido

fundamentalmente desde la perspectiva de dos posturas ideológicas polarizadas:

La postura del feminismo abolicionista considera que el trabajo sexual es una forma de violencia contra las mujeres y que las trabajadoras sexuales son siempre víctimas, y carecen de capacidad de agencia. Propone penalizar a los clientes para así erradicarla.


El feminismo autónomo, en el que nos situamos nosotras, defiende que el trabajo sexual es una cuestión de elección y que las trabajadoras sexuales tienen capacidad de agencia limitada, como para todes nosotres, por la propia situación personal. Se aboga por la despenalización total del trabajo sexual ejercido de manera voluntaria por personas adultas, porque tengan los mismos derechos inherentes a cualquier otro trabajo y por la eliminación del estigma con el que cargan las personas que lo ejercen.

Dolores Juliano en su obra “La prostitución espejo oscuro” desdramatiza la prostitución y la muestra como una práctica entre otras posibles.

Según este planteamiento, la categoría “prostituta” sería una más de las de las identidades femeninas codificadas por el patriarcado para controlar la sexualidad de las mujeres.

En todas las culturas, el intercambio de servicios sexuales y/o reproductivos de las mujeres a cambio de recursos económicos ha sido una constante, ya sea mediante regalos, la dote o la manutención. La heterosexualidad obligatoria y el matrimonio permite a los hombres apropiarse individualmente de las mujeres y de su prole y a las mujeres obtener legitimidad social, convirtiéndose este mandato patriarcal en un elemento primordial de autovaloración femenina.

Para las mujeres que rompen la cadena de identidades legítimas, este orden patriarcal reserva la categoría ilegítima por excelencia: la puta, máximo castigo por trasgredir las normas patriarcales.


Lo que convierte en transgresoras – y por tanto ilegítimas -- a las mujeres prostitutas es la transparencia de la transacción.

Nuestro posicionamiento ante el trabajo sexual es el resultado de muchos años de estudio y debate compartido.

El que hayamos convocado una vez más unas jornadas de reflexión sobre este tema se debe a un nuevo intento por parte del gobierno de legislar sobre el trabajo sexual a espaldas de las personas que lo ejercen. Para no cometer ese mismo error, contamos hoy con la presencia de Violeta y Cumbre pertenecientes al colectivo FULGOR (Fulanes de Granada Organizades) y con la de Elena Arce Jiménez, doctora en Derecho por la Universidad de Málaga y especialista en migraciones, que aportarán un conocimiento acuerpado desde su propia experiencia.

Asamblea Feminista de Córdoba Yerbabuena 

21 de febrero de 2025